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Si hay algo que tiene la provincia de Cádiz es costa, son playas, y es naturaleza en la misma. Cádiz, a diferencia de otras provincias españolas costeras, ha huido de la masificación y del abuso del ladrillo. Hasta nuestros días, el desarrollo sostenible ha sido la característica principal de su evolución en municipios como Tarifa, Barbate, Conil o Vejer. Este recorrido lo iniciamos en Algeciras. En la Nacional 340, entre Algeciras y Tarifa, encontramos numerosos paisajes que nos dejarán asombrados. En el alto del Cabrito, usted podrá divisar la costa africana al sur, el Parque Natural del Estrecho, y al norte el Parque Natural de los Alcornocales, todo ello sin moverse de su sitio.
Continuamos nuestro recorrido hacia el noroeste, y dejando atrás Tarifa, - de la que destacamos la Iglesia de San Mateo, sus murallas árabes y el Castillo de Guzmán el Bueno- llegamos a la Ensenada de Valdevaqueros, un idílico lugar convertido hoy en día en el punto de encuentro de amantes del windsurf y del kitesurf internacional.
Pasando Valdevaqueros encontramos Punta Paloma, donde el paisaje dunar, sus pinares, sus acantilados y sus vistas nos trasladan a otro mundo. Pasando Punta Paloma –si decide ir, sepa que es zona militar, por lo que el acceso a algunas zonas está restringido- encontramos la Duna de Bolonia, junto a la cual se encuentran las ruinas de Baelo Claudia, una de las más importantes ruinas romanas conocidas en la península Ibérica.
Continuando la marcha llegamos a Atlanterra, Zahara de los Atunes, Barbate, Caños de Meca, Zahora… pero si decidimos volver, sepa que llegaremos a Facinas, una pequeña pedanía de interior de Tarifa, donde destacan sus dólmenes. |